Nerea Muñoz Coraje desde el corazón
Y luego están aquellas personas sin las que probablemente la historia habría sido diferente.
Nerea Muñoz es una de ellas.
Hija de Luis Muñoz, entrenador y alma del Club Coraje, Nerea es uno de los pilares de esta familia. Me atrevería incluso a decir que quizá ella fuera uno de los principales motivos por los que Luis decidió, en su día, embarcarse en la aventura de crear lo que hoy conocemos como Club Coraje.
Porque pocas motivaciones pueden ser más grandes para un padre que transmitir a una hija unos valores que le sirvan para toda la vida.
Y precisamente Nerea eligió cuatro palabras para definir lo que ha recibido de su padre:
Cuatro palabras que, curiosamente, también explican buena parte de lo que significa pertenecer al Club Coraje.
De tal palo…
Hay un texto de Nerea dedicado a su padre que merece ocupar un lugar en la historia de nuestro club. No necesita demasiadas explicaciones porque habla por sí solo:
El hombre de mi vida.
Mi super héroe.
Mi luchador.
Mi ejemplo a seguir.
Para mí; el mejor padre.
El que me enseñó a caminar.
El que se sentó a mi lado siempre para explicarme «por qué eso no».
El que me ha guiado, me guía y siempre me guiará en el camino.
El que ha luchado por mí cada día contra viento y marea sin rendirse.
El hombre que representa el significado del CORAJE, de la HUMILDAD, de la CONSTANCIA y de la LUCHA.
Un hombre bondadoso, y quien le conoce lo sabe.
El que me ha dado abrazos, besos y me ha sonreído cuando todo iba mal.
ÉL, el que siempre se ha levantado, me ha levantado y el que ha levantado pabellones boxeando.
ÉL, ÉL Y UNA VEZ MÁS ÉL.
Y acabaré como empecé:
El hombre de mi vida 🖤🌷💜
¡TE QUIERO INFINITO PAPÁ!
Quizá después de leer estas palabras sea más fácil comprender de dónde procede el nombre Coraje y, sobre todo, qué significa realmente para esta familia.
Una vida de lucha
La vida no siempre se lo puso fácil a Luis y a Nerea. Han sido muchos los escollos que han tenido que sortear y muchos los momentos en los que tocaba apretar los dientes y continuar.
Pero siempre han salido adelante.
Si hubiera que buscar palabras para describir parte de su historia, seguramente serían LUCHA y SACRIFICIO.
Y, qué casualidad…
también MUCHO CORAJE.
Porque el coraje no consiste en no tener problemas. Tampoco significa no caer nunca.
Y de eso, Luis y Nerea saben bastante.
Nerea y el boxeo
Aficionada al deporte desde muy joven, Nerea encontró también una especial conexión con el noble arte del boxeo.
Ha entrenado en el Club Coraje y ha compartido gimnasio, esfuerzo, sudor y entrenamientos con muchos de los que han pasado por nuestra casa. Por eso, antes que cualquier otra cosa, Nerea ha sido compañera de todos y todas.
Pero su implicación fue un poco más allá.
Durante una etapa también estuvo ayudando en las clases como monitora, aportando su tiempo y formando parte activa del día a día del gimnasio.
Porque cuando algo forma parte de tu vida desde pequeña, es difícil permanecer al margen.
Siempre al lado del Club Coraje
Y hay algo que quienes conocen el club saben perfectamente.
Cuando llega una velada importante y alguno de nuestros profesionales sube al ring, Nerea está ahí.
Fiel a las veladas de nuestros boxeadores, viviendo cada combate, sufriendo cada asalto y dejándose el alma desde fuera del cuadrilátero para animar y transmitirles todo su apoyo.
Porque no todos los combates se libran dentro del ring.
También están quienes acompañan, quienes animan cuando las fuerzas empiezan a faltar y quienes permanecen a tu lado tanto en las victorias como en las derrotas.
Nerea ha sido y sigue siendo una de esas personas.
Parte de nuestra historia
Club Coraje es boxeo, pero desde el principio quisimos que fuese algo más.
Y si queremos contar en esta web la historia de las personas que han hecho posible el Club Coraje, el nombre de Nerea Muñoz tiene que estar necesariamente entre ellas.
Porque quizá, sin saberlo, una hija y el deseo de un padre de transmitirle aquello en lo que cree fueron parte de la semilla de todo esto.
Hoy aquella aventura se ha convertido en una gran familia.
Y Nerea, desde el principio, forma parte de ella.
